lunes, 28 de octubre de 2013

Viernes de Ikea

El viernes tocaba excursión al Ikea. Las chicas se van al Ikea. En general podría decir que Ikea es adorable, que hay uno bien cerquita de mi casa y que está bien para ir a pasar el rato. También debería añadir lo mucho que hecho de menos al cohete (mi cochecito). 


Para ir al Ikea en Praga hay que prepararse como si de una excursión de horas se tratara. Por lo menos desde Hostivar, porque está en la otra punta. La cosa se pone seria al saber que tenemos que coger tranvía, metro, hacer transbordo y llegar hasta el final de la línea amarilla (incluso más allá de Jinonice). Y una vez allí hay que coger un autobús especial que te lleva hasta el Ikea.

Lo primero que hicimos una vez allí es comer. Me pedí las típicas 15 albóndigas suecas con mermelada de arándanos y puré de patata. 



Muy rollo comida de colegio, con la bandejita y todo. También muy barato y con la incertidumbre de saber qué clase de carne han usado para las albóndigas.

Pero necesitábamos coger energía para poder hacer todo el recorrido. Yo solamente compré una vela de esas rojas que huelen que te mueres y chuches suecas y chocolate, de todos los tipos que tenían. Anissa se compró una lámpara y un espejito, una velita y también comida sueca.

Después, agotadas, fuimos al Tesco a por provisiones. Aquí os dejo con Hanna y los vasos de plástico.

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