Lo de estar de Erasmus es parecido a saber que las cosas se te pueden ir de las manos y poco pasa, que no podrás acostarte antes de las dos ningún día si vives en una residencia porque siempre hay alguien por ahí. Lo de estar de Erasmus es salir los miércoles y tirar los jueves solamente poniendo lavadoras. Y de eso va este cuento.
Hacer cualquier cosa en Hostivar te lleva horas. El otro día nos mandaron un email con la cantidad de dinero que teníamos que pagar en noviembre. Es bastante gracioso porque no conozco a nadie que pague lo mismo que yo. No sé que fórmula usan para calcular los precios pero tampoco es que vaya a ponerme a investigar. El caso es que aquel jueves (es decir, el jueves pasado) bajé resacosa a recepción para hacer DOS cosas: poner una lavadora y pagar el alquiler.
Por supuesto, en office hours. El caso es que les costó bastante entender que quería hacer las dos cosas. Una mujer me atendió para pagar y otra diferente me dio las llaves de la habitación de la lavadora. "Solo tengo en el edificio 2". ¿El edificio 2? Ese me viene perfecto.
Las lavadoras en el edificio dos están en el sótano. Hay dos en la misma habitación y resulta que uno de los alemanes de mi pasillo tenía la otra lavadora para recoger. Así que nos encontramos en aquel recóndito cuarto, mientras yo intentaba elegir el programa más adecuado para mi ropa.
La última vez había puesto la lavadora en el edificio 4 planta 1. Si la pones en el edificio 1 es en el cuarto piso. Y el caso es que aún no he conseguido poner la lavadora en mi propio edificio, en el que creo que está en el tercer piso.
Pero las cosas no acaban en poner la lavadora. Después pedí prestado el tendedero a unas vecinas muy majas (tenemos que comprarnos un tendedero...) y esperé una hora para ir a por mi ropa. Hay que pagar 20 coronas (algo menos de un euro) por una hora de lavadora, así que nada más terminó recogí la ropa y fui directa a recepción para que el tiempo no corriera. Subí con mi ropa y la tendí en el pasillo (y la ropa interior la tendí por toda la habitación) Creo que después recé un rato para que ninguna camiseta me desapareciera de jueves a viernes.... y me eché a dormir la siesta.
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