19-20
de septiembre, llegada a Praga.
En
estos dos días, los titulares se me acumulaban en la mente. Me debatía entre “La
constante tarde noche de Praga”, por esos días de septiembre apagados y
lluviosos que se me antojaban de invierno; y entre “Échate un buddy pero ya”
por la ayuda que Ondrej me había prestado desde el aeropuerto. También barajaba
posibilidades con la imposibilidad de retener los nombres checos y, cómo no, el
caos del transporte de la tan bonita ciudad, o la lejanía de la residencia
Hostivar, en las afueras, en la nada, en mitad de ninguna parte.
Pero
tenía que organizarme mientras rezaba para que Anissa (no sé si con doble n
también), mi compañera de habitación, apareciera antes de las siete y pudiera
ir con ella a comprar. Si no, ya era hora de aventurarse en la soledad para
coger el 125, en frente de Hostivar, y bajarme como cuatro paradas más allá en
una parada con un nombre larguísimo que ya no recuerdo. Además, en los Tescos
hay wifi, y eso es un plus.
Llegué
al aeropuerto con un sobrepeso de más de diez kilos que ha destrozado una rueda
de mi maleta y también mi espalda. Y en estos días estoy tratando recuperar la
compostura desde tan lejos, pero aún me duele el cuello. Resulta que Ondrej
debe ser el checo más alto de su país así que nada más salir del aeropuerto le
vi, con su chaqueta roja, esperándome con un cartel con mi nombre. Después
comenzó nuestra odisea y cogimos un autobús y luego otro para llegar hasta
Hostivar. Por eso recomiendo que os echéis un buddy majo que haga bien su
función de compañero y os vaya a buscar al aeropuerto o algo así, porque nada
más llegar, te encuentras con un jaleo de autobuses, tranvías y metro que no se
sabe bien por donde coger. La ciudad, aunque pequeña, está recorrida por
infinidad de líneas de transporte público, que se entrecruzan y hay que
combinar si se quiere llegar a alguna parte.
En
Hostivar ya era tarde, así que me acomodaron en una habitación en la que ya
había alguien y me dijeron que tenía que volver al día siguiente en Office
Hours. Son las horas en las que supuestamente la persona de recepción habla
inglés. Esta mañana cuando he ido a firmar el contrato me he encontrado a la
misma señora de ayer… Debe ser que el inglés se le olvida si no está en Office
Hours.
Amanda
Amanda
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