jueves, 26 de septiembre de 2013

21 y 22 de septiembre

21 – 22 septiembre de 2013

Iba a empezar el post en inglés y con eso lo digo todo. Ya no sé ni cómo hilar las frases en español. Dicen que en mi edificio hay algunos españoles en el quinto y en el octavo. Si es así, aún no hemos coincidido.


Ayer al fin conseguimos ir al InterSpar. En realidad fui dos veces. Solamente hay que colarse en el tranvía 22 o 26 para llegar. Son dos paraditas de nada así que para qué pagar dos billetes. Por fin me pude comprar una manta, una manta calentita calentita. Hace bastante frío por la noche y si pasaba otra en la soledad de mi edredón iba a morir. Además Ondrej me dijo que probablemente encenderían la calefacción en noviembre… También necesitábamos comida (real food) ya que desde nuestra llegada solo habíamos malcomido por los rincones. Así que fue nuestra primera noche cenando algo decente.

El viernes por la noche fuimos a un pub en la ciudad. ¡Sorpresa! Se puede fumar en cualquier sitio. Ya no recordaba eso de tener los ojos rojos por el humo e irse con el olor en el pelo y la ropa a casa. Por lo demás, Praga es bastante asequible para salir, sobre todo si te gusta la cerveza. Después regresamos a nuestra querida Hostivar en el 511. Sabemos que hay dos tranvías nocturnos pero no dónde cogerlos, así que un hombre (borracho) nos ayudó a encontrar el autobús. Y llegamos, llegamos. Tras 50 minutos de incertidumbre, de vuelta por el countryside de la ciudad, por los bosques de las afueras, cuando creíamos que nos alejábamos sin remedio de nuestro destino, al fin llegamos a Hostivar.





El sábado por la noche los chicos del pasillo organizaron un juego para beber cerveza. Fui con ellos al Spar porque necesitaban comprar provisiones y encontré mi manta. Tras una ardua búsqueda al fin encontraron pelotas de ping pong para el juego.





Organizamos la fiesta en el pasillo hasta que el guarda de seguridad nos apagó la luz (sobre las 11 de la noche), porque tenemos que respetar las horas de sueño. Así que tuvimos que escondernos en las habitaciones y esperar a que se marchara. Después algunos decidieron ir a un club en Praga y otros nos quedamos hablando hasta que nos entró el sueño. 

Anissa y Wieland casi dormidos


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