lunes, 30 de septiembre de 2013

Estado pre gripal

26 de septiembre, mediodía


Estamos todos malos (o casi). Mocos y dolor de garganta son la orden del día. Y la verdad es que no nos importa en absoluto. Solo nos preocupa que nuestro estado pre gripal nos impida ir de fiesta este juernes, viernes y sábado de seguido. La vida del estudiante Erasmus es realmente dura. Las horas del día no son suficientes para recuperar el sueño de la noche, o las ojeras, mucho menos la compostura. Pero vamos, que esa es la gracia. Creo que voy a acostarme de nuevo, que esta noche vamos a la fiesta de la Facultad de Derecho.


domingo, 29 de septiembre de 2013

¿Por qué los checos llevan perros gigantescos en el tranvía de madrugada?



Praga me ocupaba y me hacía morir de frío. De nuevo me acostaba con las manos heladas entre aquel edredón impoluto. Y tan sola como en ninguna otra parte. Tan acompañada. Anissa respiraba a unos metros de mí y dentro de poco el sol se colaría por las rendijas de aquellas persianas que no tapaban la luz. Ahora me pregunto por qué me he comprado un abrigo que no abriga si solo es otra cosa más y sigo aquí. Pero el sabor era dulce, ni eterno ni como la tortilla de patata, solo un serio reflejo de lo que me ahogaba. Menos mal que el sol llevaba escondiéndose tras la ciudad varios días y yo podía verlo desde aquella sexta planta, atrapada tras la ventana.

Atardece en Praga en mi ventana
Y si alguien sabe la respuesta a mi pregunta... estaré encantada de escucharla.

viernes, 27 de septiembre de 2013

Empieza la semana

Lunes 23, martes 24 y miércoles 25

Conseguir cualquier cosa en Praga es muy complicado. Hoy miércoles por primera vez tengo Internet en mi habitación de Hostivar. La pregunta es “Pourquoi?” El hecho es que necesitas la tarjeta de la Universidad para activar Internet en Hostivar, y hay que esperar hasta después de la reunión para poder hacerla. Los de Social Sciences somos muy afortunados de tenerla ya, porque no todas las facultades organizan de la misma manera la semana de orientación.


En mi pasillo hay bastante gente de Social Sciences así que fuimos todos juntos a la reunión (sobre todo para conectarnos al free wifi durante una hora o así). Después comimos en un sitio donde nos timaron y volvimos a Hostivar. Por la tarde fui con Anissa, Hannah y Emilie de compras al centro de Praga y, de nuevo, a un Starbucks para conectarnos al wifi.

El martes era el día en que podíamos sacarnos la ISIC Card. Me levanté a las cinco y media para estar allí a las siete. Fui con Wieland y a las diez estábamos de vuelta en Hostivar. Cuando abrí la puerta del cuarto descubrí que Anissa estaba aún durmiendo, así que me metí de nuevo en la cama y dormimos hasta tarde. Después nos preparamos para ir al piso de unos amigos franceses de Anissa. Los chicos querían volver a jugar a ese juego con cerveza y pelotitas de ping-pong. Finalmente acabamos en un club llamado “Le Chapeau Rouge” y nos marchamos sobre las tres para coger el tranvía 57 hasta Hostivar.





Hoy miércoles nos hemos levantado destrozados y solo hemos podido movernos en autobús hasta Skalka (una parada de metro) para comprar el abono de tres meses de transporte. Creo que he comido sobre las cuatro y que cenaré sobre las nueve y la verdad es que sabiendo que tengo Internet y que el contrato de estudios está solucionado solo quiero dormir dormir y dormir.

jueves, 26 de septiembre de 2013

21 y 22 de septiembre

21 – 22 septiembre de 2013

Iba a empezar el post en inglés y con eso lo digo todo. Ya no sé ni cómo hilar las frases en español. Dicen que en mi edificio hay algunos españoles en el quinto y en el octavo. Si es así, aún no hemos coincidido.


Ayer al fin conseguimos ir al InterSpar. En realidad fui dos veces. Solamente hay que colarse en el tranvía 22 o 26 para llegar. Son dos paraditas de nada así que para qué pagar dos billetes. Por fin me pude comprar una manta, una manta calentita calentita. Hace bastante frío por la noche y si pasaba otra en la soledad de mi edredón iba a morir. Además Ondrej me dijo que probablemente encenderían la calefacción en noviembre… También necesitábamos comida (real food) ya que desde nuestra llegada solo habíamos malcomido por los rincones. Así que fue nuestra primera noche cenando algo decente.

El viernes por la noche fuimos a un pub en la ciudad. ¡Sorpresa! Se puede fumar en cualquier sitio. Ya no recordaba eso de tener los ojos rojos por el humo e irse con el olor en el pelo y la ropa a casa. Por lo demás, Praga es bastante asequible para salir, sobre todo si te gusta la cerveza. Después regresamos a nuestra querida Hostivar en el 511. Sabemos que hay dos tranvías nocturnos pero no dónde cogerlos, así que un hombre (borracho) nos ayudó a encontrar el autobús. Y llegamos, llegamos. Tras 50 minutos de incertidumbre, de vuelta por el countryside de la ciudad, por los bosques de las afueras, cuando creíamos que nos alejábamos sin remedio de nuestro destino, al fin llegamos a Hostivar.





El sábado por la noche los chicos del pasillo organizaron un juego para beber cerveza. Fui con ellos al Spar porque necesitaban comprar provisiones y encontré mi manta. Tras una ardua búsqueda al fin encontraron pelotas de ping pong para el juego.





Organizamos la fiesta en el pasillo hasta que el guarda de seguridad nos apagó la luz (sobre las 11 de la noche), porque tenemos que respetar las horas de sueño. Así que tuvimos que escondernos en las habitaciones y esperar a que se marchara. Después algunos decidieron ir a un club en Praga y otros nos quedamos hablando hasta que nos entró el sueño. 

Anissa y Wieland casi dormidos


miércoles, 25 de septiembre de 2013

Llegar a Praga

19-20 de septiembre, llegada a Praga.

En estos dos días, los titulares se me acumulaban en la mente. Me debatía entre “La constante tarde noche de Praga”, por esos días de septiembre apagados y lluviosos que se me antojaban de invierno; y entre “Échate un buddy pero ya” por la ayuda que Ondrej me había prestado desde el aeropuerto. También barajaba posibilidades con la imposibilidad de retener los nombres checos y, cómo no, el caos del transporte de la tan bonita ciudad, o la lejanía de la residencia Hostivar, en las afueras, en la nada, en mitad de ninguna parte.

Pero tenía que organizarme mientras rezaba para que Anissa (no sé si con doble n también), mi compañera de habitación, apareciera antes de las siete y pudiera ir con ella a comprar. Si no, ya era hora de aventurarse en la soledad para coger el 125, en frente de Hostivar, y bajarme como cuatro paradas más allá en una parada con un nombre larguísimo que ya no recuerdo. Además, en los Tescos hay wifi, y eso es un plus.

Llegué al aeropuerto con un sobrepeso de más de diez kilos que ha destrozado una rueda de mi maleta y también mi espalda. Y en estos días estoy tratando recuperar la compostura desde tan lejos, pero aún me duele el cuello. Resulta que Ondrej debe ser el checo más alto de su país así que nada más salir del aeropuerto le vi, con su chaqueta roja, esperándome con un cartel con mi nombre. Después comenzó nuestra odisea y cogimos un autobús y luego otro para llegar hasta Hostivar. Por eso recomiendo que os echéis un buddy majo que haga bien su función de compañero y os vaya a buscar al aeropuerto o algo así, porque nada más llegar, te encuentras con un jaleo de autobuses, tranvías y metro que no se sabe bien por donde coger. La ciudad, aunque pequeña, está recorrida por infinidad de líneas de transporte público, que se entrecruzan y hay que combinar si se quiere llegar a alguna parte.

En Hostivar ya era tarde, así que me acomodaron en una habitación en la que ya había alguien y me dijeron que tenía que volver al día siguiente en Office Hours. Son las horas en las que supuestamente la persona de recepción habla inglés. Esta mañana cuando he ido a firmar el contrato me he encontrado a la misma señora de ayer… Debe ser que el inglés se le olvida si no está en Office Hours.

Amanda